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Consideraciones para traducir contenido protegido con copyright

Cada día millones de personas se levantan para ir a sus puestos de trabajo. Algunos tienen trabajos más tradicionales con tareas más rutinarias, mientras que otros son menos convencionales y exigen a sus trabajadores estar en constante innovación para crear nuevos productos, obras y servicios. Todo tipo de creación debe estar protegida por unos derechos y debe estar patentada para que su autor tenga pleno reconocimiento sobre ella y pueda decidir qué hacer. Todo el contenido que forme parte de estas creaciones que esté visible en todo el mundo y tenga impacto internacional puede ser susceptible al cambio, alteración o modificación si la persona responsable no se basa en las normas correctamente. Hoy vamos a hablar de las consideraciones legales que debe tener en cuenta el traductor especializado que se encargue de traducir contenido protegido con copyright.

 

¿Qué es el copyright?

El copyright lleva muchos años estando presente y es un término que suele confundirse mucho con los derechos de autor. Aunque los dos conceptos son muy similares y protegen lo mismo, existe una pequeña diferencia que los distingue.

Los derechos de autor, como el propio nombre indica, es el derecho que el autor tiene de su obra desde el primer momento en que la crea. El copyright es lo mismo, pero es lo que prueba ante la ley que la obra pertenece a su autor.

 

¿Qué tipo de obras y derechos protege el copyright?

Dependiendo del sector podemos encontrar obras más artísticas y otras más técnicas, pero todas ellas están protegidas para que su creador tenga todo el derecho ante ellas. Algunas de las más comunes son:

  • Novelas, historias gráficas, poesías.
  • Obras cinematográficas, teatrales y composiciones.
  • Maquetas, ilustraciones, gráficos, mapas.
  • Programas informáticos, software, páginas web.

Ya hemos comentado antes que el autor de estas obras tiene derecho ante ellas desde el momento en el que las crea, pero para evitar que se haga un mal uso es necesario que estén registradas con copyright para que el autor tenga derecho a:

  • Tener la autoría de la obra.
  • Otorgar derechos de explotación.
  • Protegerlo por plagio.
  • Decidir si su obra se puede reproducir o no.
  • Permitir que su obra sea traducida a otras lenguas.

 

Consideraciones para traducir una obra protegida con copyright

Si nos focalizamos en el último derecho, cuando un traductor recibe un encargo de este tipo debe tener en cuenta una serie de consideraciones para realizar la adaptación a la perfección:

  • Derecho de transformación: este derecho se encuentra en el artículo 21. En él dice que la transformación es la traducción, adaptación y modificación de la obra, pero no de su contenido. El traductor debe tener este derecho muy presente y no solo tiene que estar especializado en el sector al que pertenezca la obra (literatura, audiovisual, ciencia…), también lo debe estar en temas jurídicos para conocer las leyes y saber las permisiones que tiene para adaptar la obra de una lengua a otra sin alterar el contenido.

 

  • Convenio Berna: es un tratado internacional sobre la protección de los derechos de autor de obras literarias y artísticas. Uno de los principios de este convenio es que cualquier obra que forme parte de alguno de los países que conforman el convenio estará protegida por los mismos derechos. El traductor debe conocer este convenio para tener el conocimiento de qué países forman parte de él, ya que dependiendo de la lengua de destino a la que vaya traducida tendrá unos derechos u otros.

 

En AT tenemos a más de ocho mil traductores nativos y especializados en su sector para aportar al proyecto la máxima eficiencia y adaptación del contenido. Nos encargamos personalmente de escoger al profesional adecuado para que la traducción esté bien resuelta. Si tienes algún proyecto que requiera de un traductor especializado, puedes ponerte en contacto con nosotros y te ayudaremos a encontrarlo.