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Quiero ser traductor, ¿por dónde empiezo?

Ser traductor

La traducción es una pasión, sin duda. Un trabajo que va más allá de un sueldo, ya que aquellas personas que deciden tomar este camino aman los idiomas por encima de todo. A pesar de que existen infinidad de aplicaciones de traducción, todavía hay una creciente demanda de profesionales que puedan proporcionar traducciones profesionales y de calidad. Si estás pensando en ser traductor y no sabes ni por dónde empezar, este artículo seguro que te será de gran ayuda.

 

¿En qué consiste exactamente ser traductor? 

Técnicamente, interpretar y traducir son dos profesiones diferentes. Si bien ambos trabajos requieren el dominio de un idioma adicional (además de la lengua materna), la interpretación es hablada, mientras que la traducción es escrita, por lo que el trabajo de un traductor se centra en traducir textos escritos entre idiomas. En este artículo nos centraremos solamente en la profesión de traductor profesional.

Por lo general, los traductores traducen de un idioma de origen a su idioma nativo. Si bien un traductor debe dominar completamente el idioma de origen, suelen traducir los textos en su idioma nativo, ya que el texto resultante es más fluido y natural. Por ejemplo, si un traductor nativo inglés domina el idioma español, traducirá textos del español al inglés. Por este motivo es de vital importancia disponer de traductores nativos, ya que el resultado de la traducción será completamente natural, ¡ni siquiera parecerá una traducción!

Los traductores trabajan en una amplia variedad de ámbitos y especializaciones: traducciones técnicas (realizadas por ingenieros procedentes de diferentes disciplinas), traducciones médicas, traducciones en el área de marketing (traductores especializados en diferentes ramas del mundo del marketing), traducción jurídica (abogados que también son traductores) y un largo etcétera. Cualquier sector que utilice idiomas para comunicarse es susceptible de necesitar un traductor.

Los traductores a menudo trabajan por cuenta propia como freelances. Sin embargo, otros trabajan en plantilla para empresas de traducción o incluso directamente para un solo empleador. Esto ofrece a los traductores cierta flexibilidad para decidir si desean un trabajo constante o si prefieren gestionar sus propios horarios.

 

Requisitos para ser traductor

Tal y como explicamos en otro artículo, aunque seas bilingüe, esto no te convierte en un traductor profesional. Si tu sueño es poder ejercer de traductor, lo primero que necesitas es tener un conocimiento absoluto de tu idioma, ya que será el idioma de destino en el que traducirás. Por otro lado, debes cursar una formación específica en idiomas. La mejor manera de conseguirla es a través del Grado de Traducción e Interpretación que ofrecen diversas universidades. Otra opción válida para formarte como traductor e intérprete es estudiar cualquier otra carrera universitaria y hacer un máster en traducción. Esto puede ofrecer una ventaja importante: la especialización en un ámbito determinado, que permite tener conocimientos de la materia y del lenguaje técnico específico. Por ejemplo, si tienes la carrera de Derecho y la complementas con un máster en traducción, puedes especializarte en traducciones en el ámbito jurídico.

 

Dominio de un idioma adicional

En primer lugar, hay que elegir un idioma y conocerlo profundamente. Hay trabajos de traducción para casi todas las lenguas vivas. Naturalmente, hay más trabajos de traducción disponibles para los idiomas más comunes. Sin embargo, como hay más profesionales que conocen estos idiomas, también hay más competencia. Aunque puede haber menos encargos de traducción para los idiomas menos comunes, saber uno de ellos puede hacerte destacar entre la multitud y darte acceso a trabajos que pueden desempeñar menos personas.

Una vez que hayas elegido tu idioma, tendrás que estudiarlo hasta alcanzar un grado de fluidez parecido al nativo. Para ello, es útil, además de estudiar el idioma y lograr un grado muy elevado de fluidez, vivir en el extranjero durante un largo periodo de tiempo. Los títulos especializados en el idioma que hayas escogido para traducir podrían diferenciarte aún más de los demás traductores. Cuanta más experiencia y formación lingüística tengas, mejor.

 

La importancia de la especialización

La traducción pasa, casi de forma natural, por la especialización. Nosotros, como empresa de traducción, realizamos traducciones para sectores como la moda, medicina, banca, industria manufacturera, etc. Un traductor en moda, por ejemplo, no debería traducir nunca para el ámbito médico, a no ser que esté especializado en estos dos sectores. Nosotros, al menos, no nos vemos capaces de cambiar de campo temático de un día para otro, con todo lo que esto implica en cuanto al estudio de la terminología y la fraseología propias de cada campo, los conocimientos técnicos necesarios para entender textos tan diferentes y complejos y todos los demás problemas propios de cada especialidad que resulta imposible enumerar aquí.

Nuestros traductores están especializados en un solo ámbito y son expertos en la materia. Esto garantiza la calidad de las traducciones y de aquí la importancia de que los traductores se especialicen. Por eso estamos convencidos de que el futuro de la mayoría de los profesionales de la traducción pasa por la especialización. Hoy ya no basta con conocer a la perfección otra lengua y dominar las técnicas y los programas de traducción. Todo esto es importante, desde luego, pero creemos que el conocimiento profundo de un determinado campo temático (la medicina, las finanzas, el derecho, la ingeniería, la arquitectura, la informática, la biología o cualquier otro) va a ser cada vez más trascendental a la hora de hacerse un hueco en el mercado y poder vivir de esta hermosa profesión.

Intenta adquirir experiencia

Una de las crueles ironías de la traducción, y desgraciadamente de la mayoría de las profesiones, es que, para obtener una oportunidad laboral, es necesario tener experiencia. Pero, claro, ¿cómo conseguir esa experiencia cuando precisamente no tienes experiencia?

La respuesta es más sencilla de lo que crees. Los trabajos como traductor autónomo son una forma relativamente fácil de adquirir la deseada experiencia para añadir a tu currículum. Es posible que los primeros trabajos no estén tan bien remunerados como te gustaría, pero una vez que vayas sumando trabajos y tu experiencia crezca, podrás ir aumentando tus tarifas.

Las nuevas tecnologías serán tu mejor aliado

Dominio de las nuevas tecnologías de traducción: alguien que hoy en día quiera ser traductor no puede tener en la cabeza la idea clásica del traductor que escribe con pluma y papel. La traducción asistida por ordenador es necesaria y la presencia de nuevas tecnologías no para de crecer.

Aprende más idiomas

Además de la especialización, si quieres diferenciarte aún más de la competencia, debes adquirir el dominio de más idiomas en los que puedas traducir y ampliar así tu oferta.

Por ejemplo, imagínate que dominas el chino y puedes traducir entre el chino y el inglés. Sin embargo, ¿qué pasaría si también consiguieras añadir el español a tu combinación de idiomas? Así podrías traducir del español al inglés o del chino al inglés. ¡Tus oportunidades laborales se multiplicarían!

 

Otros requisitos para ser traductor

Para ser un traductor profesional (y, además, de los buenos) no basta con dominar idiomas y haberse formado para ello, sino que debes tener algunas habilidades innatas o adquiridas que te ayudarán a brillar. ¡Veámoslas!

 

Buena redacción

Es muy importante redactar bien y tener una buena capacidad para expresarse en diferentes estilos y registros, así como poseer una mente analítica que permita detectar posibles contradicciones y distinguir una frase apropiada de otra que no lo es tanto. Además de la capacidad de redacción, el traductor debe tener don de síntesis para evitar redundancias innecesarias.

 

Curiosidad

No podemos olvidarnos de la curiosidad a nivel intelectual que debe poseer un traductor profesional ante cualquier temática.

Evidentemente los traductores no tienen por qué conocer todos los vocablos a los que se enfrentan; pero sí conocer en profundidad los recursos a su disposición (glosarios, bases de datos, etc.) para poder documentarse y así encontrar respuestas a dudas que puedan ir surgiéndole.

 

Precisión

Para ser traductor debes obsesionarte con la precisión, ya que eso te permitirá mejorar la calidad de tus traducciones. Un profesional de la traducción no cambia el sentido de las palabras de una frase solo porque ‟le suena mejor”, sino que lo hace pensando siempre en el público objetivo al que se dirige.

Además, para asegurar la calidad de la traducción, el traductor es capaz de hacer una revisión minuciosa de su trabajo. Los errores ortográficos, de sintaxis o de redacción son identificados con precisión. Además, el buen traductor procura que la presentación de su traducción sea impecable.

 

Organización

La organización y la puntualidad son vitales en esta profesión. El traductor conoce su propio ritmo de trabajo y sabe cuánto tiempo le llevará realizar una nueva traducción. Así, se organiza para tener listo el material en tiempo y forma, incluso con anticipación. No sirve de nada ser buen traductor si no se entrega la traducción de forma puntual, en el plazo pactado con el cliente.

 

Por último, y no menos importante, el traductor profesional debe ser una persona resolutiva, con espíritu emprendedor y organizada, capaz de hacerse cargo de proyectos inesperados en cualquier momento. Las habilidades interpersonales como la buena comunicación y el compañerismo también son muy importantes.

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