Los peores errores de traducción de la historia

Los peores errores de traducción de la historia

Traducir es relativamente fácil. Sin embargo, traducir de forma correcta y profesional es una tarea compleja.

El buen traductor debe ser capaz de adecuar un mensaje expresado en una lengua de origen a un idioma de destino impregnado de una cultura totalmente diferente, sin que el receptor detecte que se encuentra ante una traducción. Por esta razón, el verdadero logro de cualquier traductor es el de mantenerse invisible ante los ojos de un receptor que concibe el texto que recibe como un texto nuevo y no como un producto que ha sufrido un proceso de transformación. Por este motivo, además de traducir, todo debe interpretarse a la hora de hacer el cambio de un idioma a otro: interpretar el contexto en que se dice, la cultura, la ideología, las costumbres, etc. ¡Todo influye!

La falta de interpretación correcta de los textos nos ha dado errores monumentales a lo largo de la historia. Algunos, incluso, divertidos o pintorescos. ¿Vemos algunos casos?

 

Jimmy Carter y Polonia

Uno de los expresidentes estadounidenses, Jimmy Carter, pronunció un discurso en Polonia en 1977 en el que, supuestamente, expresó deseos carnales por el país, que además era comunista en aquel entonces.

Finalmente, resultó que la verdadera intención de Carter fue expresar interés por conocer los “deseos para el futuro” del país en que se encontraba, pero, al parecer, la traducción no fue eso lo que expresó en su momento.

Lo peor es que, durante su discurso, también hubo otros errores como cambiar “esta mañana dejé EE. UU.” por “esta mañana dejé EE. UU., para no volver jamás” o cambiar sus intenciones de afirmar lo feliz que se encontraba de visitar Polonia por lo “feliz de ver las partes privadas de Polonia”.

¡Todo un despropósito de traducción!

 

Zhou Enlai y la Revolución francesa

Otro expresidente estadounidense, Richard Nixon, visitó China en 1972. Durante esta visita, el líder del país, por aquel entonces Zhou Enlai, comentó que era demasiado pronto para evaluar las consecuencias de la Revolución francesa (1789). O al menos, eso fue lo que interpretó el traductor.

Al poco tiempo los medios se hicieron eco de las declaraciones del líder asiático y de su perspectiva histórica, afirmando que se debía, claramente, a la filosofía china y su perspectiva de evaluar la historia a largo plazo.

Nada más lejos de la realidad. Zhou Enlai se quiso referir a que aún era muy pronto para evaluar las consecuencias del Mayo francés de 1968.

A pesar de la confusión, fue un malentendido que ¡nunca llegó a ser corregido!

 

El peor de todos los errores

El error de traducción más catastrófico tuvo lugar en julio de 1945, tras la conferencia de Potsdam. Los aliados exigieron la rendición del Imperio japonés o se verían obligados a su “destrucción total”.

El primer ministro del país nipón contestó a los medios con un simple “mokusatsu”. Esta palabra significa “sin comentarios”, pero también puede ser utilizada para querer decir “lo despreciamos”, que fue de la forma en que se interpretó.

Diez días más tarde, Little Boy, la primera bomba atómica, estallaba sobre Hiroshima.

Como hemos comentado al principio, la traducción e interpretación de un idioma a otro no es una cosa que pueda tomarse a la ligera.

Nuestro consejo es que si quieres llegar a tu público de la forma más clara posible, contrates a una empresa de traducción. ¡No dejes algo tan importante en manos de cualquiera! Y si no conoces a ninguna empresa de traducción, ¿por qué no echas un vistazo a nuestros servicios?

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