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La traducción: pasado y futuro

la traducción

El día 30 de septiembre se celebra mundialmente el Día Internacional de la Traducción. Aprovechando este acontecimiento, nos gustaría hacer un poco de inmersión en los orígenes de esta apasionante profesión. La traducción es una actividad muy antigua. Una de las primeras evidencias escritas de traducción es la piedra de Rosetta, donde un mismo texto se encuentra en egipcio jeroglífico, egipcio demótico y griego, que sirvió para descifrar el significado de los jeroglíficos egipcios. Por tanto, la historia de la traducción se remonta al año 196 a. C.

Inicios de la traducción

Se sabe que la traducción como tal se llevó a cabo ya en la época mesopotámica, cuando el poema sumerio Gilgamesh se tradujo a las lenguas asiáticas. Esto se remonta al segundo milenio antes de Cristo. Otras obras antiguas traducidas son las realizadas por los monjes budistas que tradujeron documentos indios al chino. En épocas posteriores, los poetas romanos también tradujeron textos de la antigua Grecia y los adaptaron para crear obras literarias desarrolladas para el entretenimiento. Se sabe que los servicios de traducción fueron utilizados en Roma por Cicerón y Horacio, y que estos usos continuaron hasta el siglo XVII, donde se desarrollaron nuevas prácticas.

Durante la Edad Media, la importancia de los traductores residió en su papel como filólogos, ya que gracias a ellos se produjo una gran aportación léxica durante la formación de las diferentes lenguas en este periodo. A modo de ejemplo, solo hay que pensar en las palabras castellanas que proceden del árabe (como alforja o acequia), que se introdujeron en nuestra lengua a través la traducción de textos.

Asimismo, los traductores, a la vez que aportaban nuevo vocabulario, también transmitían nuevos conocimientos, por lo que ellos también fueron grandes portadores de ideas. Esto se reflejó especialmente en el Renacimiento, cuando los traductores fueron los encargados de la transmisión de ideas estéticas.

Posteriormente, en el s. XIX, su labor destaca en la difusión de ideas políticas y de identidad nacional a través de la lengua. Con la aparición de los nuevos estados-nación, numerosos textos procedentes de países con gran agitación política como Italia o Alemania se emplearon en otros países del mundo a modo de ejemplo e inspiración.

Y pensaréis, menudo tostón, ¡han pasado siglos! No os preocupéis, ahora entraremos un poco más en la actualidad.

 

La traducción en la época contemporánea

Ya en la actualidad, gracias a la era global en la que vivimos, todos los textos y documentos pueden ser útiles en cualquier parte del mundo, independientemente de la lengua de la que provengan, de ahí la importante labor de los traductores en el día a día. De hecho, la traducción es algo tan necesario que prácticamente pasa desapercibida, ya que se ha convertido en una tarea común.

Internet ha revolucionado la capacidad de acceder, traducir y comprender textos y documentos de todo el mundo. La necesidad de comprender la cultura del país de origen y la del público al que se dirige se ve reforzada por las nuevas tecnologías. Aunque la mayoría de los servicios de traducción automática solo son capaces de realizar una traducción literal, palabra por palabra, los profesionales de la traducción son capaces de traducir textos y palabras habladas a múltiples idiomas, respetando la relevancia y la cultura del receptor de destino.

 

La traducción en el mundo digital

Cuando se introdujo la traducción automática, en la década de los 50, ya no era una película de ciencia ficción, era toda una realidad.

Los programadores han soñado con crear una máquina que traduzca idiomas desde que fueron conscientes del potencial de este tipo de dispositivos. Una de las consecuencias más importantes de la creación y el desarrollo de la tecnología de la traducción es que va mucho más allá de funciones matemáticas y lógicas, y se adentra en el complejo mundo de la relación entre palabras y significados. Estamos hablando de la traducción automática neuronal. Todo un fenómeno que revolucionará el presente y el futuro de la traducción.

 

¿Dejará de existir tal y como la conocemos?

Mucho se ha hablado de que la traducción automática acabaría sustituyendo a los traductores humanos.

A pesar de que la traducción automática es muy útil para traducir textos de grandes dimensiones, y su calidad puede llegar a ser muy buena, nunca tendrá la calidad y el conocimiento de la traducción humana. La traducción automática todavía tiene un largo camino por recorrer. La creación de un software que piense más como un ser humano abriría todo un mundo de posibilidades más allá de la simple comunicación. La tecnología ha avanzado mucho en los últimos años, pero, sin lugar a duda, hay que seguir apostando por los traductores humanos.

 

Nuestros traductores son de carne y hueso

En AT contamos con alrededor de 8.000 traductores de carne y hueso, repartidos por todo el mundo. Son profesionales con una dilatada experiencia en el mundo de la traducción y son especialistas en su sector (moda, marketing, finanzas, salud, etc.). Pero no te vamos a engañar, la tecnología ayuda mucho.

En AT Language Solutions trabajamos para proporcionar a nuestros clientes la tecnología de traducción automática neuronal más avanzada. Entrenamos nuestros propios motores de traducción a gusto del cliente. El objetivo es poder traducir grandes volúmenes de datos de forma rápida. Estaríamos hablando, por ejemplo, de editoriales, entidades bancarias, cadenas hoteleras, etc.

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