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Estereotipos sobre traductores, ¿mito o realidad?

Estereotipos sobre traductores

¡Dime con qué traductor andas y te diré de qué pie cojea! Hoy vamos a rememorar y analizar algunos estereotipos sobre traductores en clave de humor. ¿Qué hay de cierto en ellos y qué resulta exagerado? ¿Son irreales las situaciones o, más bien, surrealistas?

 

El cirujano de la ortografía

Anuncios, subtítulos, carteles, menús, publicaciones… Nada escapa al ojo clínico de un traductor. Nunca queda falta de ortografía por diseccionar, y porque compartir es vivir, por supuesto, no dudan en dar a sus acompañantes un diagnóstico preciso. En el código deontológico de la traducción, tratar cada error como una incisión punzante que deben suturar antes de que la sangre llegue al río es imperativo.

 

Opinión de AT: Cierto hasta la médula. Si tenéis algún amigo traductor, debéis ser conscientes de que será incapaz de dejar pasar un error e insistirá hasta que no volváis a repetirlo, así que no dejéis para mañana el error que se pueda corregir hoy.

 

El heartbreaker del WhatsApp

Ligado con el estereotipo anterior, aterrizamos en la escritura que se utiliza en la mensajería instantánea e incluso en aplicaciones de citas tipo Tinder. Los traductores cuidan mucho este aspecto en cualquier medio escrito, ya sea formal o informal, por lo que cualquier amor puede florecer y quedarse en agua de borrajas en cuestión de un error ortográfico o gramatical al grito de ¡A Dios pongo por testigo que no volveré a hablarle, aunque insista y se resarza, le haré ghosting sin esperanza!

Opinión de AT: De todos es sabido que el amor no se fragua entre errores candentes ni rubores ortográficos. Si queréis un like, acudid a la RAE.

 

El trabajador en pijama (o sin él, Becky G)

¡Todo un clásico! Como sucede con cualquier persona que trabaja desde casa, siempre se ha pensado que el traje del traductor autónomo, por antonomasia, es el pijama. Y en algunos casos, por si una videollamada los sorprende, una combinación de camiseta o jersey con la parte inferior del pijama, que crea un conjunto de inspiración pijamera digno del apartado de «Tendencias» de la revista Vogue.

Opinión de AT: El pijama es EL OUTFIT, que sale de la cama al trabajo (y, en ocasiones, a la calle). A día de hoy, se podría decir que los traductores son unos prescriptores de estilo transgresores, pioneros y artífices de la moda, pues antes de la cuarentena ya hacían sus pinitos con el «pijama style», tan sonado y recurrente en estas temporadas. No obstante, la comodidad no es un rasgo característico de un único sector, sino que traspasa fronteras y carreras y, además, como sabemos, no todas las personas siguen las tendencias, por lo que no es algo inherente a esta profesión.

 

El inmunotraductor

Como cualquier profesional autónomo, su facturación está irremediablemente unida al flujo de trabajo, así que, aunque el cuerpo duela, si el circuito mental sigue fluyendo, el bolsillo no se aqueja. Sin duda alguna, el trabajo de autónomo les sube el umbral del dolor creando verdaderos X-Men dispuestos a enfrentarse a cualquier Magnetotexto con el poder de un teclado y una pantalla.

Opinión de AT: Los traductores son nuestros superhéroes, pero a día de hoy todavía son humanos. Enferman como cualquier ciudadano de a pie, pero si es enfermedad común, suelen seguir trabajando en los proyectos sin ninguna cura de laboratorio.

 

El escritor frustrado

Con las miras puestas en el futuro, qué traductor no se ha visto, pluma y papel en mano, sentado en una silla castellana del siglo XVII en madera de nogal y engalanado con un cuello cervantino escribiendo Novelas ejemplares con algunos hidalgos de lanza en astillero como protagonistas. Bueno, este sueño es tan real como el grado en que lo vivan mientras duermen, pues al despertar, ataviados con un Giorgio Pijami, se dan de bruces con una silla del Ikea más «ergonómica», unos medios para escribir más tecnológicos, y, sobre todo, con su realidad erigida sobre los cimientos de otros… así que no se puede privar a un texto mal escrito de una buena ración de crítica traductológica.

Opinión de AT: De este tópico no se libran tampoco críticos literarios o editores, ni otros profesionales. En el caso de los traductores, al menos, esto no ocurre, ya que saben hallar el placer en la lectura y nada les llena más que encontrar la mejor manera de trasladar el contenido que han leído a otro idioma. Así, podría decirse que un traductor es el creador que engendra la obra final en la lengua meta, por lo que en esencia es escritor y esa frustración, ajena.

 

Seguro que hay muchos más estereotipos sobre traductores, pero esperamos haber cubierto algunos de los principales. ¿Se os ocurre alguno más? ¿Consideráis que normalmente aplican en vuestra rutina diaria o son totalmente infundados? Os leemos.