Cinco consejos para agilizar el proceso de traducción

Cinco consejos para agilizar el proceso de traducción

Cuando tienes entre manos las cuentas anuales de tu empresa, una nota de prensa, un plan de marketing internacional, un manual de usuario u otro material corporativo sensible que necesita ser traducido, quieres garantizar que obtienes una traducción de calidad, fiel al original pero natural en la lengua de destino. ¿Cómo asegurar que, además de recibir una buena traducción, todo el proceso se desarrolla de la manera más eficiente posible? Si quieres que tu información empresarial te ayude a llegar a tu público objetivo con calidad en un tiempo récord, solo debes seguir estos cinco consejos básicos para agilizar el proceso:

1. Piensa universalmente

El proceso de aligerar la traducción empieza antes de enviar tu texto a traducir, cuando se conceptualiza el documento. Aunque en muchas ocasiones, y en especial para contenidos digitales, es recomendable contratar servicios de localización (adaptación del contenido al mercado y entorno cultural de la lengua de destino), si lo que te interesa es tener tu traducción lista en el corto plazo, es más sencillo procurar que el mensaje sea suficientemente universal para que al ser traducido no lleve a malas interpretaciones en otros contextos culturales. Es útil pensar globalmente también en términos de formato: que el archivo sea editable y que sea un estándar en lugar de un formato propietario, por ejemplo, facilitan la tarea del traductor y evitan retrasos debidos a manipulación.

2. Perfecciona y simplifica

Antes de hacer la entrega para traducir, es conveniente refinar al máximo el contenido y mandar, siempre que sea posible, una única versión final en lugar de múltiples archivos con cambios. El tiempo que se malgasta intentando hacer seguimiento de las diferencias es tiempo no efectivo de traducción. Te asegurarás una mayor calidad, eficiencia y rapidez si entregas una versión lo más “limpia” posible.

Por otro lado, ¿seguro que es necesario traducirlo todo? Ya lo dijo Antoine de Saint-Exupéry: “La perfección no se alcanza cuando no hay nada más que añadir, sino cuando no hay más que quitar”. Piensa si hay algún símbolo universal, ilustración o imagen que transmita el mismo sentido sin necesidad de ser traducido. Si te aseguras de que el mensaje contiene lo esencial mientras usas iconos o infografías para dar más detalles, ahorrarás palabras y la traducción no solo será más expeditiva, sino que el coste será menor.

3. Elige al traductor adecuado

Ahora que ya tienes el contenido listo para enviar a traducir, llega el paso más importante y al que hay que dedicar más atención. Aunque puede ser tentador ahorrar costes e intentar traducirlo uno mismo, o dárselo al conocido que pasó un verano en el extranjero, los resultados pueden ser catastróficos, con la consiguiente pérdida de tiempo y de credibilidad ante el mercado si esos contenidos llegaran a publicarse. De igual modo que no confiaríamos una operación a corazón abierto a alguien sin titulación médica, es importante confiar nuestra importante información empresarial a agencias y traductores profesionales, certificados, nativos en la lengua de destino y a poder ser especializados en el dominio del que trata nuestro texto. De este modo evitaremos correr riesgos, desperdiciar tiempo y dinero y aseguraremos no solo la calidad, sino también la celeridad en la ejecución.

4. Facilita información

Ya tenemos identificado a nuestro traductor (o agencia, que asignará tu proyecto al traductor más adecuado). En este punto es importante que les ayudes a entender perfectamente el contexto de tu contenido. Es útil para el traductor recibir, junto con el documento a traducir, toda la información que creas que puede añadir valor: documentación de referencia, enlaces a páginas web con material adicional, documentos similares ya traducidos, etc.

Para textos muy especializados facilitarás la tarea si les provees de un glosario con los términos más comunes o un libro de estilo que les guíe en cuanto a las preferencias específicas de tu compañía. Y, en caso de disponer de ellas, entregar memorias de traducción de proyectos anteriores no solo garantiza mayor exactitud en la traducción, sino también menor coste y mayor rapidez.

5. Sé realista en cuanto a plazos de entrega

A pesar de que cada vez existen herramientas más precisas que ayudan a traductores y agencias a reducir los plazos y ser más eficientes, hay que recordar que siguen siendo seres humanos los que traducen tus documentos. Un profesional experto puede traducir un máximo de 2.500 palabras al día. Aunque una agencia pueda dedicar a tu proyecto más recursos para terminar antes, cada miembro del equipo podrá únicamente traducir cierto número de palabras. Dependiendo de lo largo y específico que sea tu contenido, la fecha de entrega se puede dilatar. No es realista esperar una traducción profesional y con garantías de un proyecto muy complejo en 24 horas.

De todos modos, si has seguido nuestros consejos anteriores, ¡seguro que tu traducción estará lista antes de lo que esperas!

En AT Language Solutions traducimos 4.500 combinaciones lingüísticas, con la garantía de calidad de la certificación ISO: 17100. Contamos con una red internacional de más de 8.000 profesionales certificados, nativos en la lengua de destino y especializados en más de 40 dominios, desde banca hasta gastronomía. Seguro que podemos ayudarte con los proyectos de traducción de tu empresa. ¿Hablamos?

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